viernes, 10 de diciembre de 2010

Em sent com si estés caient d'un precipici sense paracaigudes, sense cap llit elàstic esperant-me al final de la caiguda... I cada vegada veig el terra més a prop.

martes, 7 de diciembre de 2010


¿Cuántos días, cuántas semanas, cuántos meses, cuántas noches te habré buscado por cada rincón, por cada calle, por cada plaza... para que por fin me haya dado cuenta de que el amor, para mí, no es más que mi carcelero?

Y sentarme en la arena y que se me colara en el pantalón, entre los dedos, entre mi mente. Y que el frío envolviera los recuerdos, dejándolos así, por un momento congelados en el mejor momento, en el que no duele y que me invadiera la nostalgia y echar de menos, pero con la certeza de haber vivido, con la certeza de que fui dueña de mi tiempo, de mi vida, de mis sonrisas. Y quedarme así, mientras me invade el olor a mar, mientras se cuela en mis entranyas el sueve ruido de las olas que mecen los recuerdos que allí se han quedado, los deseos de noches de verano y hasta las lágrimas de un conocido o desconocido que dejó escapar allí su dolor. Y dejar mis huellas y marcar la arena con mi nombre, con el tuyo, con el de ellos. Y que aunque las olas borren cualquier rastro, siempre se quede allí mi esencia, quien yo soy, quien quiero ser.

domingo, 1 de agosto de 2010

Vivir.


-A veces me paro a pensar en qué haría si me dijeran que me queda un tiempo determinado de vida, en como actuaría si me enterara de algo así y suelo pensar que lloraría hasta inundar la habitación, que quizás huiría como la gran mayoría de veces, pero hoy se me han ocurrido mil cosas que hacer antes de morir, creo que esa es una buena manera de tomarse que queda poco por vivir.
+ Y ¿qué quieres hacer antes de morir?
- Quiero hacer paracaidismo, parapente, surf, ir en piragua por un rio salvaje, escalar una montaña hasta quedarme sin oxigeno a causa de la altura. Quiero viajar a Los Ángeles, Nueva York, Londres, Moscú, Noruega, Alaska, Islándia y a Japón. Quiero ir a Egipto a morirme de calor, asfixiarme y deshidratarme. Quiero casarme de blanco, en la playa, por lo civil y con unos votos de dos páginas. Quiero ir en Fórmula uno, conducir a 200km/h un 4x4 i llevar por la ciudad un coche tan viejo que se me quede el volante en las manos. Quiero comer steak-tartar e hincharme de chocolate hasta rebentar. Quiero subirme a un balcón con un megáfono, colgar una pancarta en las barreras y gritar lo mucho que quiero a alguien. Quiero empujar un cuerpo contra la pared hasta conseguir desnudarlo con los ojos. Quiero ir al Machupichu y a ayudar a los niños con sida. Quiero sacarme la carrera de criminología e ir a la oficina con uno de esos trajes-falda súper ajustado. Quiero escirbir una columna en el periódico sobre lo mucho que odio la sociedad y quiero puclicar dos libros: mi autobiografía y otro de prosa poética. Quiero subirme a lo alto de la Torre Eiffel agarrada de una mano.La vida es demasiado corta como para desperdiciarla en inseguridades, sospechas i discusiones. Hoy, he decidido que quiero vivir.

martes, 20 de julio de 2010

Y, si pudiera, me iría.


Todo puede cambiar en un instante ¿verdad?, todo. En un instante mis ojos pueden inundarse de lágrimas, alguien me puede decepcionar o hundir. En un solo instante puedo cambiar mi visión de la vida, de la gente, del mundo. Un solo instante me basta para echar a correr, para pintar una sonrisa en mi cara. En un solo instante puedo pasar de estar bien a estar mal, puedo sentir esa sensación de vértigo y soledad. Hay que ver lo que hace un solo instante. Hay que ver el daño que me puede llegar a hacer.

martes, 23 de marzo de 2010


Nadie puede apostar todo lo que tiene a una sola carta y perder y luego seguir sin dejar escapar de su boca una sola palabra sobre esa pérdida. Porque nadie puede esperar y esperar y esperar sin cansarse de esa espera y nadie puede tratar al trinfo y al fracaso de la misma manera, nadie puede soñar sin ser dominado por sus sueños lo más mínimo y nadie puede ver como su vida se desmorona ante sus ojos, agacharse y reconstruirla con las pocas fuerzas que le quedan sin derramar ni una sola lágrima. Porque nadie puede ser inmune a todo el dolor del mundo. Porque todos tenemos nuestro punto débil, nuestro dolor, nuestro problema, nuestra cosa que puede hacernos daño, por muy fuertes que seamos. A todos nos pueden hacer daño, los enemigos, los amigos, los que no conocemos y los que conocemos como la palma de nuestra mano, porque todo el mundo tiene un poquito de corazón, por poco que sea y a todo el mundo le duele sentirse segundo plato, a todo el mundo le duele sentirse rechazado, a todo el mundo le duele ver como le giran la cara y se van, a todo el mundo le duele ver como le dejan con la duda, con la soledad, a todo el mundo le duele ver como un amigo le traiciona, como su pareja le deja, como su padre no le hace caso, A todo el mundo. Y da igual el tiempo que perdamos intentando aparentar que nada nos hace daño, porque todos sabemos que hay algo que puede hacernos daño, la más mínima cosa, por única que sea, por pequeña, da igual, pero hay algo que puede hacernos daño.
La gente pensaba que Aquiles no podia morir nunca, pensaban que a Aquiles no se le podía herir, no se le podía matar, hasta que alguien, por mera casualidad, le dió en el talón y ahí descubrió su punto débil, ese era su punto débil, esa era la manera de hacerle daño, eso era lo que a Aquiles le dolía. Quizá es un ejemplo un tanto estúpido, pero es el mejor que se pueda encontrar.
Todo el mundo tiene un punto débil, algo que puede hacerle daño, algo que puede destrozarle, hundirle, algo que puede tirarle al suelo, por mucho que nos negemos a aceptarlo, por mucho que la gente se empeñe en malgastar su vida, sus días en esfuerzos que no sirven para nada, en esfuerzos para intentar que nada duela, da igual lo que hagas, porque siempre habrá algo que te va a seguir doliendo, habrá algo que te va a doler, porque nadie es lo suficiente insensible como para que no le duela que su padre se vaya, que un amigo le de la espalda, que la persona que más quiere de un día para otro le diga que ha dejado de quererle. Nadie es lo suficientemente insensible, nadie es lo suficientemente fuerte, porque nadie es perfecto, nadie. Al igual que nadie puede evitar influenciarse por los demás, al igual que nadie puede evitar cometer un error, un fallo, una equivocación, al igual que nadie puede evitar caerse. No podemos, son cosas que nacen y viven con nosotros hasta que morimos, no podemos evitarlo, pero dan igual las cosas que puedan o no hacernos daño, no importan, no importa si a mí me hacen daño 50 y al otro sólo le hacen daño 2 cosas. Lo que importa es que cuando nos han hecho daño, cuando tenemos la herida marcada en la piel, cuando estamos tirados en el suelo sin saber que hacer, lo que cuenta es si sabemos levantarnos, si podemos cicatrizar la herida, si sabemos seguir adelante aún con las lágrimas secas en la cara, aún muertos de cansancio, aún agotados de la vida, de estar de pie, eso es lo que cuenta: la capacidad de poder seguir, de no rendirte, de no tirar la toalla por muy grande que haya sido el dolor, por muy grande que haya sido el fracaso, por muy grande que haya sido la pérdida, porque a todos nos pueden hacer daño, pero no todos podemos superarlo.

viernes, 19 de marzo de 2010


Y para mí tiene que volver a ser un día más. Yo no puedo levantarme cinco minutos antes para saltar en su cama y gritarle "¡felicidades!", yo no puedo hacer una postal diciéndole lo mucho que le quiero ni puedo recaudar dinero para poder comprarle algo ni puedo romperme la cabeza durante una semana pensando en un regalo nunca visto. No puedo, nunca he podido. Ahora recuerdo cuando tenía seis años y en el colegio haciamos cosas con madera para dárselas a ellos. Recuerdo que un año hice un cacharro para poner las corbatas, otro un bote para el cepillo de dientes y los otros regalos no logro recordarlos, seguramente porque acabaron en la basura, y esos dos únicos que recuerdo acabaron en el armario y baño de casa de mis tios, supongo que ellos son, de todo lo que tengo, lo más parecido a un padre. Este día se me hace insoportable, no soy capaz de digerirlo, se me quedan los pedazos del dolor incrustados en el pecho impidiéndome respirar. Supongo que después de tantos años tendría que haber aprendido a vivir así, supongo que ya no tendría que dolerme, pero me duele con la misma intensidad que aquellos días lejanos en los que no entendía por qué nunca había estado en casa.
En este preciso momento puedo asegurar que se puede echar de menos aquellos que nunca has tenido, porque yo anhelo con tanta fuerza ese abrazo, ese "te quiero" que nunca llegó que en ocasiones empezaría a llorar y no pararía, no pararía hasta convertir las miradas de odio en palmadas de ternura, hasta convertir la rabia en comprensión. Supongo que ha llegado el momento de mirar hacia delante sin temer lo que hay detrás de mi espalda, el momento de aprender a vivir sin la parte que me falta, de dejar de buscar lo que jamás podré conseguir.

sábado, 27 de febrero de 2010

Me he sentido sola en medio de cientos de personas y acompañada estando sola. Me he sentido triste rodeada de felicidad y feliz rodeada de tristeza. Me he sentido libre entre rejas y aprisionada en medio del vacio, pero me sentí acompañada, feliz y libre encerrada entre cuatro paredes, cuatro paredes que delimitaban los límites de mi mundo, ese mundo que yo misma había creado, con mis sueños, mis sentimientos, mis pensamientos... El mundo donde perdí todo mi miedo, el mundo donde volví a querer, donde soñé, donde reí y el mundo al cual ahora no puedo volver. Se quedó allí, en medio de esa casa, se quedó encerrado, aislado de todo. No importaba el volumen de mi música, en el exterior nunca se oia, no había horarios de acostarse ni de levantarse, no había normas desagradables ni gritos ni interrogatorios de policía. Era perfecto, todo lo que yo quería: montones de hojas, lápices, una minicadena, dos camas, un espejo perfecto, un armario enorme, una mesa y un ordenador. Todo lo que necesitaba estaba allí, bastaba con entrar por esa puerta para sacar mi sonrisa, no niego que allí también llore, porque sí que lo hice, lloré mucho, pero allí empecé mi vida de nuevo, allí me tomaba mi respiro, allí llegaba con cara de loca, allí soñaba e imaginaba momentos, allí me autoconvencí de que podía hacerlo y lo hice. Siempre será mi mundo y, como mío, también será siempre suyo.

jueves, 25 de febrero de 2010


Cánsame, agótame, que no me basta el agobio que llevo encima. ¡Vamos! prodúceme nervios, grítame e insúltame que no tengo sufiente en la calle que necesito que pase en casa también. Hazme sentir que no valgo nada, venga, menospréciame, échame a mí la culpa de todo que no me siento lo suficiente inútil todavía.
Quiero echar a correr y correr y correr y correr y no parar, no parar hasta que encuentre unos brazos que me hagan sentir a salvo, no parar hasta encontrar unos pies que caminen por los mios cuando yo no pueda más, no parar hasta encontrar un pecho donde recostarme y sentirme mejor que en casa. Quiero correr a ningún lugar y sentirme libre, libre de toda esta mierda, quiero correr y encontrar un lugar donde poder ser yo.

domingo, 7 de febrero de 2010

En días como hoy el frío se cuela en mis entrañas y me impide dejar de tiritar, me obliga a buscarte por cada rincón, me condena a no encontrarte. -10, -9, -8, -7 días para permanecer encerrada en casa volviéndo a torturarme, si es que no caigo antes. Y es que no sé que pintas en mis sueños, no sé que pintas en los márgenes de mis libros.
¿Mentí? Quizás, pero a mí misma, haciéndome creer que el frío no volvería, que no anhelaría tu mano caliente en mitad del abismo.
Sobreviviré, aprenderé a eclipsarte, encontraré una estrella que pueda ocultar la luz que desprendes. Encontraré la manera de mantener mi respiración estable y mis pulsaciones al ritmo normal. Sabré que estás bien, entonces yo lo estaré, una manera un tanto idiota para ser feliz, pero eficaz, es mi manera de vivir.
¿Imposible? No, improbable, pero mientas haya media posibilidad entre un millón de conseguirlo vale la pena intentarlo. Conseguiré estar a tu lado sin presiones, quizá ya lo he conseguido sin darme cuenta, estoy casi segura de haberlo hecho.
Si fuera otra persona me diría que he hecho un buen trabajo y repondería que lo sé. He tenido poco tiempo para conseguirlo, pero lo conseguí.
Creo poder decir que por fin estoy bien.

martes, 2 de febrero de 2010

No me lo imagino. No me imagino mi cara iluminándose al verle aparecer, no nos imágino dándonos uno de esos besos que pueden llevarte a cualquier parte. No me imagino escribiéndole una carta ni preparándole una sorpresa para demostrarle lo mucho que le quiero. Es que no logro sentarme y tener imágenes de esas que crea mi mente sin necesidad de que le de pie, no logro que mi cabeza se imagine momentos que podrían pasar junto a él por si sola. Las veces que consigo tumbarme y obligarme a imaginar esos momentos no veo mi cara iluminándose ni esa enorme sonrisa que me sale cuando me siento bien. Me lo imagino a él apareciendo y agarrándome por la espalda y me lo imagino preparándome sorpresas y enviándome mensajes y veo su sonrisa, pero no la mia. Veo todo su amor y su cariño, pero no el mio. Porque el personaje que ya pertenece a mi pasado sigue deslizándose por mi mente y sigue ocupando todas las imagenes que mi mente crea sola y con él sí me imagino mi cara iluminándose al verle aparacer y nos imagino dandonos ese beso y a mí escribiéndole cartas y mensajes y preparándole sorpresas para recordarle que le quiero. Y no quiero quererle, odio quererle, lo detesto. Quiero vivir mi presente, mi ahora, mi hoy y que se ilumine mi cara al ver aparecer al que forma parte de este presente, quiero uno de esos besos inagotables con él y quiero poder escribirle cartas o lo que sea, me da igual. Pero no sé si quiero quererle, no sé a quien quiero querer, no sé si soy capaz de querer otra vez.

domingo, 24 de enero de 2010

Au revoir.

Ya no se puede retroceder, lo hecho hecho está y lo dicho no callará. Jamás pensé que tu corazón pudiera llegar a estar tan vacío, que pudieras llegar a ser tan frío. Ahora ya no sirve de nada venir con excusas baratas sacadas de una peli de estas que empiezan a las once de la noche y que siempre terminan igual. Ya ni te atrevas a mirarme a la cara, no tengas el descaro de pedirme ni exigirme nada, porque sabes, suficientemente bien, que mi facilidad de decirte que no es insuperable. No me critiques ni me reproches absolutamente nada, porque todo lo que he hecho no tiene ni punto de comparación con la mitad de fallos que has cometido. Ya no pienso perder ni un minuto más en gritarte ni en intentar razonar contigo, porque, cómo ya he comprobado, no sirve de nada.
Recuerda que en mi vida ya no pintas de ningún color, así que ahórrate el tiempo y el dinero que gastas en llamarme una vez cada dos meses y preguntarme cómo me va todo, porque sabes perfectamente que desde que te eché a patadas todo va genial.
Siento haber tirado por la borda tu hobbie, siento que ya no puedas dedicar tu tiempo libre a joderme la vida.
Ahora si quieres ven a buscarme, toca a mi puerta y grítame lo niñata e inmadura que soy, si quieres ven y dime que mi manera de actuar es propia del síndrome premenstrual y que nunca hago lo correcto ¿Sabes? No haré lo correcto, pero tengo a gente a la que le importo y para la que es importante verme sonreir y te recuerdo que tú sigues tan solo como siempre.
Hay una única cosa de la que me arrepiento: haberme callado la boca tantos años, ojalá te hubiera cerrado la puerta en las narices varios años atrás.
Refrescaré tu memoria diciéndote que a mi no se me compra ni con regalos ni con un billete de cincuenta euros. Diciéndote que un personaje cómo tú no se merece el nombre que me obligaste a ponerte. Recordándote que una niña de catorce años te supera en madurez y valentía y que esta es la última vez que oyes a esta niña llamarte Papá.

viernes, 15 de enero de 2010


Juguemos a decir que no te quiero, que no me quieres. Juguemos a gritar que nos odiamos, a fingir que no nos echamos de menos. Juguemos a decir que no mentias al decir que conmigo no sonries, a decir que no quieres estar conmigo, que yo tampoco quiero. Juguemos a decir que no me muero por besarte, a decir que no quieres volver a verme. Juguemos a gritar que no hubo nada, a proclamar que jamás existió un nosotros. Y, ahora, dime ¿En qué momento mentiríamos y en que momento diríamos la verdad?

jueves, 14 de enero de 2010

Si quieres sal al mundo y grítale que eres feliz, que estás llena, que tienes todo lo que quieres y que hace semanas que no derramas una lágrima, pero ¿A quién quieres engañar, cariño? Nadie te podrá creer porque ni siquiera puedes engañarte a ti misma, incluso tú sabes que no es verdad lo que dices y sólo mirarte a los ojos descubro todo el temor que intentas camuflar detrás de horas de tonterias y payasadas. Aquí todos sabemos que ni eres feliz ni estás llena ni tienes todo lo que quieres y que la última vez que derramaste una lágrima fue ayer noche, casualmente cada noche cae una lágrima por tu cara, cómo si tu cuerpo te recordara qe echas de menos a cada minuto. Me encantaria que me explicaras por qué actuas como actuas, por qué te arriesgas de esta manera, por qué sigues descargando toda tu impotencia con los que sólo intentan ayudarte ¿Sabes? Ellos no tienen la culpa, tampoco tú la tienes y él tampoco, pasó porque tenía que pasar y punto y no entiendo por qué te empeñas en culparte a cada maldito segundo, si quieres olvida o intenta solucionarlo, mantente al margen, métete en su vida, sigue la tuya, recuérdale si quieres pero no te sigas torturando así, es inútil, no consigues nada porque por mucho que sigas echándote la culpa nada volverá a ser lo de antes ¿Sabes lo que más me duele? Tener que ser yo la que te lo diga, la chica que está en el reflejo de este maldito espejo: tú misma. Y me duele ver que en el fondo ya sabes todo lo que te estoy diciendo pero no tienes ni idea de cómo actuar, de qué decir porque cada vez estás más cerca de ese final que tanto miedo te produce, si es que no ha llegado ya. Y cada vez que te vengas abajo, que te derrumbes, ven aquí, a este espejo y te repetiré lo mismo las veces que haga falta porque, recuerda, soy la única que estará ahí siempre.