Y para mí tiene que volver a ser un día más. Yo no puedo levantarme cinco minutos antes para saltar en su cama y gritarle "¡felicidades!", yo no puedo hacer una postal diciéndole lo mucho que le quiero ni puedo recaudar dinero para poder comprarle algo ni puedo romperme la cabeza durante una semana pensando en un regalo nunca visto. No puedo, nunca he podido. Ahora recuerdo cuando tenía seis años y en el colegio haciamos cosas con madera para dárselas a ellos. Recuerdo que un año hice un cacharro para poner las corbatas, otro un bote para el cepillo de dientes y los otros regalos no logro recordarlos, seguramente porque acabaron en la basura, y esos dos únicos que recuerdo acabaron en el armario y baño de casa de mis tios, supongo que ellos son, de todo lo que tengo, lo más parecido a un padre. Este día se me hace insoportable, no soy capaz de digerirlo, se me quedan los pedazos del dolor incrustados en el pecho impidiéndome respirar. Supongo que después de tantos años tendría que haber aprendido a vivir así, supongo que ya no tendría que dolerme, pero me duele con la misma intensidad que aquellos días lejanos en los que no entendía por qué nunca había estado en casa.
En este preciso momento puedo asegurar que se puede echar de menos aquellos que nunca has tenido, porque yo anhelo con tanta fuerza ese abrazo, ese "te quiero" que nunca llegó que en ocasiones empezaría a llorar y no pararía, no pararía hasta convertir las miradas de odio en palmadas de ternura, hasta convertir la rabia en comprensión. Supongo que ha llegado el momento de mirar hacia delante sin temer lo que hay detrás de mi espalda, el momento de aprender a vivir sin la parte que me falta, de dejar de buscar lo que jamás podré conseguir.
En este preciso momento puedo asegurar que se puede echar de menos aquellos que nunca has tenido, porque yo anhelo con tanta fuerza ese abrazo, ese "te quiero" que nunca llegó que en ocasiones empezaría a llorar y no pararía, no pararía hasta convertir las miradas de odio en palmadas de ternura, hasta convertir la rabia en comprensión. Supongo que ha llegado el momento de mirar hacia delante sin temer lo que hay detrás de mi espalda, el momento de aprender a vivir sin la parte que me falta, de dejar de buscar lo que jamás podré conseguir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario