sábado, 27 de febrero de 2010
Me he sentido sola en medio de cientos de personas y acompañada estando sola. Me he sentido triste rodeada de felicidad y feliz rodeada de tristeza. Me he sentido libre entre rejas y aprisionada en medio del vacio, pero me sentí acompañada, feliz y libre encerrada entre cuatro paredes, cuatro paredes que delimitaban los límites de mi mundo, ese mundo que yo misma había creado, con mis sueños, mis sentimientos, mis pensamientos... El mundo donde perdí todo mi miedo, el mundo donde volví a querer, donde soñé, donde reí y el mundo al cual ahora no puedo volver. Se quedó allí, en medio de esa casa, se quedó encerrado, aislado de todo. No importaba el volumen de mi música, en el exterior nunca se oia, no había horarios de acostarse ni de levantarse, no había normas desagradables ni gritos ni interrogatorios de policía. Era perfecto, todo lo que yo quería: montones de hojas, lápices, una minicadena, dos camas, un espejo perfecto, un armario enorme, una mesa y un ordenador. Todo lo que necesitaba estaba allí, bastaba con entrar por esa puerta para sacar mi sonrisa, no niego que allí también llore, porque sí que lo hice, lloré mucho, pero allí empecé mi vida de nuevo, allí me tomaba mi respiro, allí llegaba con cara de loca, allí soñaba e imaginaba momentos, allí me autoconvencí de que podía hacerlo y lo hice. Siempre será mi mundo y, como mío, también será siempre suyo.
jueves, 25 de febrero de 2010
Cánsame, agótame, que no me basta el agobio que llevo encima. ¡Vamos! prodúceme nervios, grítame e insúltame que no tengo sufiente en la calle que necesito que pase en casa también. Hazme sentir que no valgo nada, venga, menospréciame, échame a mí la culpa de todo que no me siento lo suficiente inútil todavía.
Quiero echar a correr y correr y correr y correr y no parar, no parar hasta que encuentre unos brazos que me hagan sentir a salvo, no parar hasta encontrar unos pies que caminen por los mios cuando yo no pueda más, no parar hasta encontrar un pecho donde recostarme y sentirme mejor que en casa. Quiero correr a ningún lugar y sentirme libre, libre de toda esta mierda, quiero correr y encontrar un lugar donde poder ser yo.
Quiero echar a correr y correr y correr y correr y no parar, no parar hasta que encuentre unos brazos que me hagan sentir a salvo, no parar hasta encontrar unos pies que caminen por los mios cuando yo no pueda más, no parar hasta encontrar un pecho donde recostarme y sentirme mejor que en casa. Quiero correr a ningún lugar y sentirme libre, libre de toda esta mierda, quiero correr y encontrar un lugar donde poder ser yo.
domingo, 7 de febrero de 2010
¿Mentí? Quizás, pero a mí misma, haciéndome creer que el frío no volvería, que no anhelaría tu mano caliente en mitad del abismo.
Sobreviviré, aprenderé a eclipsarte, encontraré una estrella que pueda ocultar la luz que desprendes. Encontraré la manera de mantener mi respiración estable y mis pulsaciones al ritmo normal. Sabré que estás bien, entonces yo lo estaré, una manera un tanto idiota para ser feliz, pero eficaz, es mi manera de vivir.
¿Imposible? No, improbable, pero mientas haya media posibilidad entre un millón de conseguirlo vale la pena intentarlo. Conseguiré estar a tu lado sin presiones, quizá ya lo he conseguido sin darme cuenta, estoy casi segura de haberlo hecho.
Si fuera otra persona me diría que he hecho un buen trabajo y repondería que lo sé. He tenido poco tiempo para conseguirlo, pero lo conseguí.
Creo poder decir que por fin estoy bien.
martes, 2 de febrero de 2010
No me lo imagino. No me imagino mi cara iluminándose al verle aparecer, no nos imágino dándonos uno de esos besos que pueden llevarte a cualquier parte. No me imagino escribiéndole una carta ni preparándole una sorpresa para demostrarle lo mucho que le quiero. Es que no logro sentarme y tener imágenes de esas que crea mi mente sin necesidad de que le de pie, no logro que mi cabeza se imagine momentos que podrían pasar junto a él por si sola. Las veces que consigo tumbarme y obligarme a imaginar esos momentos no veo mi cara iluminándose ni esa enorme sonrisa que me sale cuando me siento bien. Me lo imagino a él apareciendo y agarrándome por la espalda y me lo imagino preparándome sorpresas y enviándome mensajes y veo su sonrisa, pero no la mia. Veo todo su amor y su cariño, pero no el mio. Porque el personaje que ya pertenece a mi pasado sigue deslizándose por mi mente y sigue ocupando todas las imagenes que mi mente crea sola y con él sí me imagino mi cara iluminándose al verle aparacer y nos imagino dandonos ese beso y a mí escribiéndole cartas y mensajes y preparándole sorpresas para recordarle que le quiero. Y no quiero quererle, odio quererle, lo detesto. Quiero vivir mi presente, mi ahora, mi hoy y que se ilumine mi cara al ver aparecer al que forma parte de este presente, quiero uno de esos besos inagotables con él y quiero poder escribirle cartas o lo que sea, me da igual. Pero no sé si quiero quererle, no sé a quien quiero querer, no sé si soy capaz de querer otra vez.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)