martes, 25 de enero de 2011

Finales.

+ ¿Sabes lo que suelo hacer? Leer la última frase del libro que estoy empezando a leer, lo hago siempre. Es simplemente genial.
- Y, ¿si es un párrafo, largo?
+ Me leo la última frase de ese párrafo, largo.
- Pero, entonces, no tiene sentido, la frase es imposible de entender sin el resto del párrafo.
+ No, la última frase de un libro que todavía no has leído es imposible de entender. Punto. Da igual si pertenece a un párrafo, a un diálogo o si es una simple acotación. Pasa como en la realidad.
- ¿Qué?
+ Sí, por ejemplo, en una historia de amor, pero de las reales, sin "fueron felices y comieron perdices" ni rollos raros. Si tu piensas en el final, en la última frase de esa historia, que la mayoría de veces será el desamor, el dolor o alguna cosa parecida, no tiene sentido. No tiene sentido pensar en ese dolor así, sin más. Como cuando lees esa última frase del libro. Pero si vives esa historia de amor, si la disfrutas, si eres feliz por el tiempo que sea (unos días, unos meses o años), cuando estás viviendo esa última frase y te acuerdas de cuando pensaste en ella y no tenia ningún sentido, te das cuenta de que sí lo tiene, pero necesitabas ese tiempo de felicidad para poder entenderlo.
Es una buena manera de darse cuenta de que las cosas no son blancas o negras, sino que depende desde donde las mires.
Un adiós, una acotación explicando que alguien sufre, el claro final de una relación, un te odio... no tienen sentido cuando los lees sin saber nada de lo que ha pasado antes. Pero pasa igual con un te quiero, un te lo prometo, una acotación que explica que dos enamorados se fugan juntos..., eso tampoco tiene sentido sin todos los momentos anteriores.
No importa como termine un libro, lo importante es la historia que has estado leyendo hasta el último punto final. A veces, sólo por la historia, por las sensaciones que esta te ha transmitido, vale la pena que haya un final triste.
Mírale. Mírale. Está ahí y me ha visto. Me sonríe con esa sonrisa que tanto me gusta. Para. Para. No puedo pensar. Me gusta. Me gusta demasiado.

domingo, 9 de enero de 2011

Ella, en el fondo, echa de menos hacer las maletas, intentar que todo quepa donde tiene que ir, hacer lista interminables para no dejarse nada y, sobretodo, llegar,deshacer las maletas, colocar todo a su manera y sentirse por unos momentos liberada.