sábado, 28 de noviembre de 2015

FR5676

Te escribo porque a veces no sé cómo decirte las cosas cuando te tengo enfrente. Te escribo porque ya sé cómo soy, ya sé que siempre estoy en el tope, que no hay términos medios conmigo. Ya sé que a veces me hago insoportable, no sé ni lo que quiero ni lo que digo ni lo que pretendo conseguir.

El otro día leí algo que decía que si sólo usamos un 10% de todo nuestro cerebro, tan sólo usamos un 2% de todas nuestras emociones. Puede que yo utilice incluso en menor medida mi cerebro, pero el corazón me late siempre como si fuera a salírseme por la boca. Yo voy al 200%. Cuando quiero a alguien, lo quiero hasta los topes, hasta el punto en que a veces el cuerpo se me colapsa por no poder sostener toda esa emoción que le pongo a todo.

Te quiero. Y eso significa que vas a tenerme a las tres de la mañana pegada a un teléfono si lo necesitas, significa que mentiré, engañaré, huiré y haré todo lo que sea necesario para no faltarte nunca. Eso significa que vas a tenerme para todo, que seré tu mejor amiga, que seré tu confidente, tu paño de lágrimas, tu mujer. Seré allí donde quieras llegar corriendo y gritar "¡CASA!". Seré tu hogar, tu familia. Seré un signo de interrogación en tu vida. Seré la razón por la que levantarte por las mañanas y la razón por la que no acostarte por las noches. Voy a ser tu ruido, tu razón. Voy a hacerte llorar, voy a hacerte reír. Vas a querer matarme y otras veces querrás hacerme eterna. Voy a entregarte mi alma, mi vida, mi pasado y mi futuro (mi presente ya lo tienes). Voy a entregártelo todo. Soy tuya. Seré tuya. Así te quiero yo. Como si no existiera la vida sin tenerte cerca. Como si fuera a morirme si te vas de viaje. Como si el aire no me llenará los pulmones si no estás. Y así voy a quererte siempre.

Lo tomas o lo dejas. No hay punto medio, recuerda.

No voy a quererte de otra manera. Ni puedo ni tampoco quiero. Deseo entregártelo todo. Deseo que seas quien más me conozca. Deseo que mi nombre en tu boca suene a musa.

Lo tomas o lo dejas. Te repito.

Voy a quererte tanto que no voy a dejar apenas amor para los demás. Voy a ser buena contigo, cederé aunque todavía no sepa cómo hacerlo. Lo haré todo por ti.

Tómalo. Te lo pido.

Pero tómalo bien.

Si lo tomas, vas a tener que quererme hasta los topes. Deberás aprender a llorar y deberás desaprender a pasar. Si me tomas, vas a tener que matarme cuando me vuelva loca y no pueda ni controlar mi cuerpo, y deberás revivirme después.

Quererme significa que voy a estar a tu lado en todo, de una manera u otra. Quererme supone que estés dispuesto a ser feliz de una manera que no conoces.

Si te quedas conmigo vas a tener que estar dispuesto a dármelo todo y a ser tú.

Lo tomo o lo dejo.

O me gustas tú o me gusta otro. Pero no me gustas tú con modificaciones a mi antojo.

Vas a tener que ser fuerte. Deberás aprender a decirme que no y también a decirme que sí. Voy a volverme loca cuando algo me haga daño. Y voy a querer matarte cuando no me defiendas de esos ataques. Pero voy a elegirte a ti todos los días del resto de mi vida, ¿vas a elegirme tú?

domingo, 26 de octubre de 2014

Se parece mucho.

Y de pronto te despiertas un día y el mundo no es tu casa. Tu casa viene y va. Y da miedo porque vuelves a estar dependiendo. Pero eso también te hace feliz. Y qué rabia da la vida cuando juega contigo, cuando no te deja claro si te está cerrando puertas o abriendo ventanas, cuando no sabes si se ríe de ti o se divierte contigo. Qué rabia da la vida que te hunde y no te explica que lo hace para que cojas impulso. Pero qué bonito reír. Qué bonito no pensar en mañana. Y volver a las buenas costumbres, a déjate modelar por manos de confianza. Qué bonito no mendigar caricias, no mendigar besos ni miradas. Qué bonito querer y dejar que te quieran.
Y entonces da igual no tener casa, entonces da igual sentirte perdida, porque cuando te pierdes con alguien de la mano... Entonces dejas de pensar y vuelves a levar anclas y a dejarte llevar y a vivir y a reír por fin y a no recordarte por las mañanas que tienes que respirar. Y qué bonito que sean pocos, pero que sean de verdad, que estén sin condiciones y haciendo la vida fácil.
Qué bonito que el dolor haya valido la pena. Qué bonito que los llantos, que los días malos, que las malas rachas, tengan unos días de tregua y recompensa. Qué bonito dejar a un lado todo aquello que pesa y hace daño y quedarse sólo con aquello que tiene magia.
Y por fin cambiar, dentro y fuera. Y por fin reconocer la figura del espejo, reconocer el sonido de la risa, el sonido fuerte de los pasos. Qué bonito. Qué bonito ser uno mismo, con lo mejor y con lo peor, porque lo peor también nos hace ser quien somos, porque lo peor también nos hace grandes y llegar lejos.
Y si esto no es felicidad, se parece mucho. 

domingo, 28 de septiembre de 2014

Pero yo ya lo sabía.

De pronto vuelves, aunque dijiste que no lo harías, que yo debía dar el primer paso. Pero claro, yo no estoy ni para levantar un pie del suelo. Y tú me dices que estás espeso y me encanta pensar que es porque no me tienes contigo, ¿qué le voy a hacer si me pueden más las ganas que la pena?
La verdad es que no he descubierto nada nuevo, yo hace tiempo que sé que no puedo vivir sin ti, pero ahora compruebo lo dificil que se hace cada segundo que pasa sin sentirte cerca, sin sentirte mío.
Ahora comprendo lo que me permitía poder seguir aquí, seguir levantándome por las mañanas: tú. Y ahora ya no estás. Y yo le suplico al cielo que vuelvas, que no sepas ordenarte la vida sin mí, que necesites mi ruido.
Ahora que el teléfono ya forma parte de mi mano y las ojeras de mí cara, me invade el miedo de pensar que quizá tú puedes dormir ahora mejor, que te sale rentable ahorrar batería y palabras. Yo me muero de miedo sólo de pensar que prefieres el silencio, la tranquilidad, las noches cortas, las mañanas largas, la cama fría, los platos limpios, la cama sin hacer... La vida sin mí.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Ojalá.

Ojalá y esta noche te entre el frío y busques mi lado de la cama y no te sirva de nada sin mí. Ojalá y te falten mis buenos días y no sepas cómo reír sin mí. Ojalá y eches de menos mi ruido, mi risa, mis mensajes raros. Ojalá y no sepas qué hacer si no me tienes contigo. 
Porque a mí se me derrumba la vida si no estás, se me derrumban los planes, las risas, las ganas. A mí se me hace todo cuesta arriba si no tengo tu mano encima por la noche cuando piensas que estoy dormida, si no te tengo con tus bromas tontas cuando los tontos son mis días. 
Ojalá y no se te de bien estar sin mí. Ojalá y los días se te hagan grises. Ojalá y encuentres el camino, las señales que indican que todo esto vale la pena, porque todo esto sin ti no tiene sentido. Porque no sé qué hacer si no estás tú, si no está tu risa rara, tus manos tontas...
Ojalá y no se te haga fácil, ojalá y esto sólo sea un error, ojalá y te des cuenta, ojalá y tu vida sólo tenga sentido si me tienes a mí revolviéndolo todo.

viernes, 8 de agosto de 2014

Remember

"I won't hesitate no more. It cannot wait, I'm sure. There's no need to complicate, our time is short. This is our fate..."

Qué bonito que alguien nos enseñe a querer. Que alguien llegue de pronto a nuestra vida y nos enseñe a amarlo de la mejor manera que sabemos mientras aprende, al mismo tiempo, a querernos sin medida.
Qué bonito que alguien nos provoque esos nervios por primera vez, que alguien nos emocione con mensajes que nunca antes habían llegado, con palabras bonitas de críos sin experiencia, pero con ganas de vivirlo todo sin límites y sin miedo.
Qué bonito ser dos críos y que hablar hasta la madrugada sea una aventura, y cualquier palabra una oportunidad, y vernos a solas todo un atrevimiento.
Qué bonito no tener experiencia y aprender a sentir a la vez, aprender a querer, entender que no tener sueño era normal y que nos temblaran las piernas lo más lógico.
Qué bonito ese amor con nombre de canción, con nombre de dos, con sabor a besos cortos y tímidos, con películas de amor en el cine.
Qué bonito pretender que no acabe nunca, que nunca llegue la hora, el día, que nunca acabe el verano, que nunca lleguen las dudas, que siempre se hagan las tres de la mañana.
Qué bonito que esos lugares siempre sean nuestros, que esos sabores nos pertenezcan, recordar ese olor a perfume, poder releer todas a aquellas palabras, que aquella melodía siempre nos recuerde y nos diga la verdad.
Qué bonito. Qué bonito eras y qué bonito sigues siendo. Qué bonito buscar siempre esa misma canción, y otra, la que nos despidió, con esa letra tan bonita, que nunca fue escrita para despedirse, sino para intentarlo una vez más. Pero dos críos no saben como funciona eso del amor. Qué bonito volver a verte y sentirme en casa. Qué bonito que el tiempo no pase. Qué bonito que me sigas enseñando a querer. De la manera más pura, de la más sincera.

"This is not what I intended, I always swore to you I'd never fall apart. You always thought that I was stronger, I may have failed, but I have loved you from the start...
But hold your breath, because tonight will be the night that I will fall for you over again. Don't make me change my mind or I won't live to see another day. I swear it's true, because a girl like you is impossible to find, you're impossible to find."

domingo, 2 de febrero de 2014

Salidas de emergencia

Supongo que eso es lo que hace la esperanza ¿no? Nos mantiene vivos como si fuera un agua que está contaminada, que nos quita la sed, pero también el aire. Eso es lo que hace, primero viene y luego nos abandona en algún sitio que ni siquiera somos capaces de reconocer. Nos muestra la salida de emergencia equivocada, las vías de escape que tan sólo nos hacen dar más vueltas. 
Y supongo que eso es también lo que haces tú. Vienes y te vas y no vuelves, pero luego buscas y, claro, siempre encuentras. Me das las ganas y me quitas las oportunidades. Me das aire, pero no me das alas. Palabras y no hechos. Demasiado típico todo. Supongo que fuiste eso, esperanza. Esperanza de nuevo, de feliz, de paz. "90 minutos no puede durar el amor", pero noventa minutos puedo durar yo volviéndome, sólo un poco, loca por ti.

viernes, 3 de enero de 2014

Somos

Eres allí donde yo quiero llegar corriendo, amarrarme y gritar "¡casa!". Porque eres donde me siento a salvo, sí, tú y donde, porque te conviertes en lugar desde el momento en el que me da igual dónde mientras no estés demasiado lejos, quiero decir, no a más de un par de centímetros de distancia. Eres paz, aunque estar en la misma habitación signifique una locura de cojines volando y de ti saltando en la cama intentando evitar que salga corriendo y me esconda de tus brazos, que una vez me han pillado, no me vuelven a soltar. Eres luz, esa luz que aparece cuando crees que ya estabas fuera del túnel, pero no, ¡qué equivocada estaba! Eres eso que todo el mundo necesita sin saber, la solución a esa sensación de vacío inexplicable cuando pensamos que ya lo tenemos todo. Eres. Simplemente eres. Creo que esa es la mejor manera de explicarte. Porque eres todo cuando estás al lado y sonríes sabiendo que a mi se me está pasando algo romántico por la cabeza. Eres. Y es imposible que alguien entienda este mundo que hemos creado entre los dos, este mundo que es vida, que es paz, que es casa. Y porque tú eres, yo soy. Y soy porque poquito a poco vuelvo a brillar, aunque se me escape la vida, aunque se me vayan las ganas. Soy porque a tu lado respiro, me tomo un descanso y me permito ser contigo y con todos los demás. Soy. Eres. Somos. Y el plural siempre ha sonado mejor.