martes, 7 de diciembre de 2010


Y sentarme en la arena y que se me colara en el pantalón, entre los dedos, entre mi mente. Y que el frío envolviera los recuerdos, dejándolos así, por un momento congelados en el mejor momento, en el que no duele y que me invadiera la nostalgia y echar de menos, pero con la certeza de haber vivido, con la certeza de que fui dueña de mi tiempo, de mi vida, de mis sonrisas. Y quedarme así, mientras me invade el olor a mar, mientras se cuela en mis entranyas el sueve ruido de las olas que mecen los recuerdos que allí se han quedado, los deseos de noches de verano y hasta las lágrimas de un conocido o desconocido que dejó escapar allí su dolor. Y dejar mis huellas y marcar la arena con mi nombre, con el tuyo, con el de ellos. Y que aunque las olas borren cualquier rastro, siempre se quede allí mi esencia, quien yo soy, quien quiero ser.

No hay comentarios:

Publicar un comentario