Te escribo porque a veces no sé cómo decirte las cosas cuando te tengo enfrente. Te escribo porque ya sé cómo soy, ya sé que siempre estoy en el tope, que no hay términos medios conmigo. Ya sé que a veces me hago insoportable, no sé ni lo que quiero ni lo que digo ni lo que pretendo conseguir.
El otro día leí algo que decía que si sólo usamos un 10% de todo nuestro cerebro, tan sólo usamos un 2% de todas nuestras emociones. Puede que yo utilice incluso en menor medida mi cerebro, pero el corazón me late siempre como si fuera a salírseme por la boca. Yo voy al 200%. Cuando quiero a alguien, lo quiero hasta los topes, hasta el punto en que a veces el cuerpo se me colapsa por no poder sostener toda esa emoción que le pongo a todo.
Te quiero. Y eso significa que vas a tenerme a las tres de la mañana pegada a un teléfono si lo necesitas, significa que mentiré, engañaré, huiré y haré todo lo que sea necesario para no faltarte nunca. Eso significa que vas a tenerme para todo, que seré tu mejor amiga, que seré tu confidente, tu paño de lágrimas, tu mujer. Seré allí donde quieras llegar corriendo y gritar "¡CASA!". Seré tu hogar, tu familia. Seré un signo de interrogación en tu vida. Seré la razón por la que levantarte por las mañanas y la razón por la que no acostarte por las noches. Voy a ser tu ruido, tu razón. Voy a hacerte llorar, voy a hacerte reír. Vas a querer matarme y otras veces querrás hacerme eterna. Voy a entregarte mi alma, mi vida, mi pasado y mi futuro (mi presente ya lo tienes). Voy a entregártelo todo. Soy tuya. Seré tuya. Así te quiero yo. Como si no existiera la vida sin tenerte cerca. Como si fuera a morirme si te vas de viaje. Como si el aire no me llenará los pulmones si no estás. Y así voy a quererte siempre.
Lo tomas o lo dejas. No hay punto medio, recuerda.
No voy a quererte de otra manera. Ni puedo ni tampoco quiero. Deseo entregártelo todo. Deseo que seas quien más me conozca. Deseo que mi nombre en tu boca suene a musa.
Lo tomas o lo dejas. Te repito.
Voy a quererte tanto que no voy a dejar apenas amor para los demás. Voy a ser buena contigo, cederé aunque todavía no sepa cómo hacerlo. Lo haré todo por ti.
Tómalo. Te lo pido.
Pero tómalo bien.
Si lo tomas, vas a tener que quererme hasta los topes. Deberás aprender a llorar y deberás desaprender a pasar. Si me tomas, vas a tener que matarme cuando me vuelva loca y no pueda ni controlar mi cuerpo, y deberás revivirme después.
Quererme significa que voy a estar a tu lado en todo, de una manera u otra. Quererme supone que estés dispuesto a ser feliz de una manera que no conoces.
Si te quedas conmigo vas a tener que estar dispuesto a dármelo todo y a ser tú.
Lo tomo o lo dejo.
O me gustas tú o me gusta otro. Pero no me gustas tú con modificaciones a mi antojo.
Vas a tener que ser fuerte. Deberás aprender a decirme que no y también a decirme que sí. Voy a volverme loca cuando algo me haga daño. Y voy a querer matarte cuando no me defiendas de esos ataques. Pero voy a elegirte a ti todos los días del resto de mi vida, ¿vas a elegirme tú?