De
pronto otra vez su mano sobre la mía, su cara tan cerca. De pronto otra vez su
calor y su risa inundando cada poro de mi piel. Abrir los ojos y otra vez tan
cerca, tan suave, tan tierno. Y perder la noción del tiempo, perderme en cada
uno de los lunares que, como yo quisiera, marcan uno a uno cada palmo de su
piel.
Y así,
sin darme apenas cuenta, recuperarlo lentamente, cada segundo perdido, cada
sonrisa escondida, cada caricia, cada abrazo y cada beso que se quedaron a
medias. Y así, como tanto había esperado, sentir que su olor vuelve a formar
parte de mi ser, que la espalda donde se mantiene en pie mi mundo nunca se ha
marchado. Y de alguna manera que no necesito comprender ser feliz unos
instantes, comprender que la vida se trata de eso, de aprovechar los instantes,
de dejar las lágrimas a un lado y disfrutar de la manera en que se revuelve
soñoliento entre las mantas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario