viernes, 28 de junio de 2013
De tiempos de frío. De un noviembre demasiado lejano.
Tantos días, tantas calles, tantos cielos sin tus manos. Y de pronto apareces y ni siquiera sé si eres ese sueño que se repite. Con mi mano en tu cintura y mis ojos puestos en un ayer más que incierto escucho esa voz tuya que suena a vodka y a tabaco, que suena a fuerza y a dolor, esa voz tuya que todavía me enamora , esa voz tuya que transforma el pasado en algo más que simple ceniza. Rodeada de este bosque que ha perdido las hojas, del humo que desprende tu cigarro, vuelvo a sentirme como aquella que un día huía, como aquella que un día tuvo que ser fugitiva de algo que ni siquiera entendía.
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