miércoles, 1 de mayo de 2013

Cartas para explicarte.

Querido Héroe, querido Villano,

quería contarte que ahora me hablas y ya no me tiemblan las piernas. Te escribo para explicarte cómo has dejado de aparecer en mis sueños para dejar paso a nuevos vendavales. 
Me hablas y sólo tengo ganas de contarte que ha aparecido alguien que ha conseguido algo más de lo que conseguiste tú. Me hablas y yo sólo quiero abrazarte y darte las gracias por dejarme libre, por decidir aquel día dejarme vivir. 
Ha pasado tanto tiempo ya de aquello... No sé desde dónde empezar a contar, si desde los inicios o desde los finales. Siempre he considerado una tontería que se conmemoren los 100 o 200 años de la muerte de algún ilustre ser humano, por lo que creo que empezaré a contar desde los inicios: un 4 de abril. Después de más de dos años y de, aunque suene ruin, haberte olvidado a base de enamorar a otros, me siento por fin liberada del todo, capaz de mirarte a la cara y decirte que no hay nada que puedas hacer.
En este desorden que es mi carta, quería contarte que soy feliz, que llevaba tanto tiempo perdida en mi mal humor que había perdido la noción del tiempo y me había olvidado de lo maravilloso que es sonreír. En este caos de palabras que resbalan de mis dedos quería contarte que, aunque agotada, aunque perdida, aunque asustada, me siento estupendamente viva, estupendamente auténtica.
Me hablan de amor, de que el amor todo lo cura y nos hace sentir vivos. Todavía me acuerdo de cuando tú hablabas de amor, de lo mucho que te empeñabas en decir que era una farsa, que era algo que nos habíamos inventado las personas para ser un poco más felices, pero también me acuerdo de la lucecita que aparecía en aquellos ojos cuando yo me ponía cabezota y te insistía, y te decía que sin amor no seríamos nada, que amor éramos nosotros, que sí que existía, que estaba segura. Me pregunto si en algún momento te llegué a convencer, me pregunto si ahora estás por fin convencido y algún día vas a llamarme para decirme que sí, que yo tenía razón (como tantas otras veces).
Me gustaría poder explicarte como me siento, de qué manera me tambaleo ahora, sin malos de por medio. Me gustaría tanto poder hablarte claro y decirte qué es exactamente lo que siento, pero no, no puedo porque no lo sé, lo único que sé es que desde hace poco menos de dos semanas mi vida ha cambiado por completo, lo único que sé es que soy feliz, es que no paro de sonreír. Y estoy tan guapa... Ojalá pudieras verme ahora, ojalá y vieras este cambio, lo grande que se ha hecho mi sonrisa, lo mayor y lo fuerte que estoy.
Supongo que te preguntarás qué hago yo escribiéndote sobre esto. Te escribo siempre que me siento feliz, aunque tú no lo sepas, me siento en la obligación de hacerlo. Me hiciste prometerte que sería feliz, y en aquellos momentos lo veía tan difícil, tan lejano... pero ahora lo veo tan sencillo, que necesito contarte que sí, que lo he conseguido, que no sé cuánto durará esta sensación, pero que tengo tantas ganas de vivir...
No tengo más que decirte, sólo quería que supieras lo feliz que soy, lo viva que me siento en el desorden en que he vuelto a convertir mi vida. Sólo quería que supieras que he roto con el orden, para siempre.

No olvides llamarme el día que entiendas que el amor está dentro de ti, y que es eso que te invade sin que te des cuenta. No olvides llamarme el día que entiendas que lo que hacía que no pudieras alejarte de mí era eso y no era yo.

Siempre tuya de alguna de las maneras. 
Laura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario