Ver su cara ya no hace tanto daño. Ver como aparece con esos nuevos aires y con esas nuevas ganas, esas que conmigo nunca tuvo. De pronto el silencio ya no me desgarra, ya sólo me golpea. Sin doler demasiado, sin llegar hondo.
Todavía no consigo explicarme el motivo de este anhelo, todavía no consigo comprender este nuevo sentimiento que me invade. Espero que me perdone parecerme a él, espero que no me tenga en cuenta estos genes que agarré y que hacen que me comporte igual que él. Con esta disimulada cobardía, con este enorme orgullo, en silencio y sin transmitir nada, pero eso sí: con la cabeza alta, muy alta. Supongo que de esta manera no voy a conseguir lo que quiero, quizá esto tan sólo son niñerías, pero supongo que en algún momento tendría que quedar en evidencia quien tiene 35 años menos.
BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@
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