lunes, 4 de julio de 2011
Dolor profundo, imparable, que arrasa con todo. Y más dolor. Y lágrimas. Y todavía más dolor. Y sientes como todo se te escapa de los dedos. Y tienes una fecha límite y 40 días que caben en una lámina DIN-A3. Y 50 promesas y un intento de sorpresa. Y 2 rosas secas y ropa con su olor. Y miedo. Mucho miedo. Porque quizá no tienes ni siquiera la oportunidad, porque no sabes como se supone que se le tiene que decir adiós a quien tanto quieres, porque no sabes cómo se sigue adelante después de eso, porque no sabes cómo puede ser, no sabes por qué pasa esto. Y ojalá pudieras hacer algo, ojalá tuvieras más tiempo o la certeza de un retorno cercano... Ojalá.
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